Siendo coherente con el resto de mi personalidad, mis andaduras profesionales vuelven a mostrar que claramente soy una mujer de contrastes y con una inquietud insaciable.

Si bien el diseño de interiores me apasionaba desde pequeña, en mis épocas de estudiante, resulté ser amante de los números  y matemáticas en general, razón por la que me formé como ingeniera de Caminos, Canales y Puertos. Disciplina en la que he estado trabajando 14 años, los cuales recordaré siempre con cariño e intensidad.

Mi recorrido como ingeniera, aunque siempre trabajando para la misma gran constructora, fue muy variado y enriquecedor. Sin embargo, fue la necesidad de un contacto directo con la gente y la demanda de una actividad más creativa las que me hicieron cambiar mi estable puesto laboral y apostar por el camino que hoy en día recorro convencida y con pasión.

Y es que el diseño de interiores tiene muchas cosas en común con la carrera que estudié: puedo proyectar algo que se convierta en tangible, sus reformas me siguen permitiendo el contacto con la obra que siempre tanto amé y además, cubre los vacíos que tanto ansiaba.

Puedo decir con orgullo que ahora estoy donde debo, libre y con más vitalidad que nunca.